MANIFIESTO
Me revelo a entender mi arte como un objeto de mercado, como lo seria un vestido, un bolso o un aparato de televisión. Estoy en contra de hacer del arte un articulo solamente decorativo, levantado a fuerza de marketing y de contactos influyentes. El arte es mucho mas que eso, El arte es una reflexión de su tiempo, es critica social y humana y al mismo tiempo una señal esperanzadora de lo posible.
Vivimos tiempos críticos, no en la economía, sino mas bien en el corazón humano. Hemos transformado a los sentimientos en monedas y transacciones, a las relaciones en objetos de usar y tirar y nos hemos movido en la frivolidad de la fiesta del consumo, por demasiado tiempo.
Soy un amante de la vida, de los amigos, de los abrazos y los besos. Soy un hacedor de cosas con sentido y un respetuoso del oficio y de la técnica. No me interesa solo decorar espacios, ni aparecer como “artista” en revistas de decadente brillo. No me interesa la imagen construida en reuniones de mercadeo o las sonrisas falsas a los poderosos, Si así fuera nada haría por el arte del futuro, nada haría por salir de este estado de cosas vanas y tristes en el que nos encontramos.
Los artistas tenemos una obligación con la humanidad, no solo con nuestro bolsillo.
Mi trabajo hace un regreso a los maestros del siglo XX y deja atrás los últimos y extraños experimentos de la tecnología fría en el arte, de los espacios pulcros de pantallas y luces, de los quiero y no puedo de los mediocres.
Hemos llegado a la hora de cambiar el rumbo, no solo en la economía, no solo en el arte, sino en toda nuestra vida, sino lo hacemos no habrá futuro.
Espero lograr con mi trabajo tocar puertas de corazones y dar un respiro y una esperanza, si lo hacemos todos, lograremos cambiar al mundo, pero sobre todo, nos cambiaremos a nosotros mismos, esa es ahora la verdadera tarea.
Pablo Roman
